Suficiente (por ahora) de introspecciones, retrospectivas y críticas (tal vez haya algunas), ¡es tiempo de datos reales! Quiero hablar acerca de mi experiencia de campo: específicamente, los inicios de mi viaje en la fotografía instantánea con ese pequeño gadget de la tierra de los tulipanes, la Polaroid Go.
Es innegable, y de hecho casi increíble, el diseño extremadamente compacto de la Polaroid Go. Algunos críticos, del tipo purista o de los que creen que el equipamiento es la única respuesta para obtener calidad, la descartan y la tildan de un “juguete sobrevalorado que intenta rescatar un formato decadente… bla bla bla…”. ¡Discrepo categóricamente!
Más allá de la etiqueta de ‘juguete divertido’
En la vida, solo porque algo sea divertido y carezca de las rígidas reglas inherentes a la tarea misma (la fotografía, en este caso), no quiere decir que no valga la pena intentarlo. La “Go” no se trata solo de portabilidad. Es como cierto YouTuber en inglés dice: “Get out there, make some art” (Sal ahí fuera y haz algo de arte). Es lo mismo en este caso: “Go” (Ve) y haz alguna cosa. Diviértete con lo que sea que obtengas. Es una invitación, un llamado a disfrutar lo que sea que la Polaroid Go capture.
La selección de apertura automática entre f/12 y f/52 puede restringir cierto tipo de tomas o rangos (especialmente dado su pequeño formato de 66.6 mm x 53.9 mm). Es cierto que las especificaciones de fábrica aseguran un rango “infinito”, pero seamos honestos, no está diseñada para fotografía de paisajes. La “Go” es útil a cortas distancias, incluso gracias a un recubrimiento reflectivo en el visor que actúa como espejo para selfies. Es perfecta para eventos informales o incluso para romper el hielo en eventos formales. (De hecho, había pensado en llevarla a un funeral hace un par de meses, pero mi esposa me dijo que era una mala idea; tal vez tenía razón, nunca lo sabré).
Espontaneidad en el bolsillo
Las personas que no saben nada acerca de este formato, una vez que ven ese pequeño conejo sacado del bolsillo (la mía es la primera versión color blanco), agregan una capa adicional a sus reacciones y sonrisas. Da un nuevo tinte de espontaneidad al momento que se ve único en la imagen capturada. El temporizador de 9 segundos es algo esencial para tomarme fotos con mi esposa, una vez que te das cuenta de que mantenerla estable es una tarea monumental después de seis pintas en el pub (¡por cada uno!). El contador de tiempo es también muy útil cuando quieres abarcar más espacio o tomar fotos grupales; te libera de depender de algún “inocente” personaje que se ofrezca amablemente a tomar la foto sin comprender las complicaciones de la fotografía instantánea, donde no hay segundas oportunidades y cada disparo cuenta (y cuesta).
Para compartir y recordar
El flash logra ser útil, pero a veces desconcertante. Funciona muy bien a un máximo de 3 o 4 metros, y es mejor elegir un encuadre que tenga algo detrás de quien se desea tomar la foto para permitir que la luz rebote y se refleje en la foto impresa. Claro, en el momento de tomar una selfie (tal vez con un par de bebidas fermentadas de por medio), uno se olvida de tales reglas y obtiene un resultado inesperado. Pero si los dioses de la fotografía están a tu favor, un genial recuerdo físico va a surgir en tu mano. De hecho, así no estés en la foto, siempre serás recordado como el “personaje que obsequió a todos esa pequeña Polaroid”.
La doble exposición se volvió casi una funcionalidad por defecto en las Polaroids modernas, y la pequeña “Go” no es la excepción. Como fotógrafo entusiasta, aún no he logrado ningún resultado sorprendente, pero supongo que mencionarlo es importante para quienes sí tienen ese ojo artístico que este desarrollador de software aún está tratando de abrir.
(Go!) ¡Ve! Sigue al conejo blanco
Como lo he mencionado en otro lugar del blog, esta cámara (llamada la “cámara instantánea más pequeña del mundo”) fue mi entrada a la madriguera del conejo y, a diferencia de Alicia, yo no la quiero dejar. Es cierto que no es un producto para todos los entusiastas de la fotografía o profesionales, pero de nuevo: “Ve. Haz cosas” y diviértete con los resultados (o por lo menos experimenta el compartir la imagen física en el momento). Tal vez te encuentres tomando el té con el Sombrerero y su clásica SX-70, te encuentres con el Gato de Chesire y sus temperamentales y desvanecientes colores, o descubras una poción para el agrandamiento de tu mundo en el formato medio.
- Vamos a ver qué maravillas encontramos
- En nuestro caso… nunca es tarde.

