(Titulo tomado del articulo original en ingles “Go Rogue or Go Home”)

Desafortunadamente, no puedo (estoy refugiado en mi casa). Por un largo tiempo creí que mi carrera en tecnologías de la información era la piedra angular, la brújula de mis logros, pero no lo es. Es solo un camino; uno de múltiples caminos que pueden llevarme hacia una autorrealización. Recuerdo decir en mis entrevistas de trabajo: “Me encanta desafiar y evolucionar la forma en que la gente interactúa con la tecnología”. En este punto (si ya leiste mi primer post ‘Hola Mundo’), es muy difícil seguir creyéndolo. No está evolucionando: está mutando de formas horribles, como un zombie radioactivo que se alimenta de ideas y valores vacíos.

Pero suficiente de criticar la tecnología y el contenido en la web, ya tendré suficiente tiempo para ello (de hecho, prefiero proponer pequeñas dosis de contenido más refrescante). Este artículo apunta a una retrospección sobre qué estoy haciendo, o tal vez de lo que realmente quisiera hacer. Como siempre digo, tengo cuentas que pagar (compromisos adquiridos por cosas que he querido tener) y por ello debo continuar tratando de dar lo mejor de mí en mi trabajo. Es algo que solía emocionarme de sobremanera; ya no, pero es algo en lo que soy bueno.


La vista desde mi trabajo en casa

Fig 04. Una vista tranquilizadora que me ayuda a poner las cosas en perspectiva.

Lo que realmente importa

Aun así, me encantaría rebelarme con mis planes. De hecho, este proyecto es una muestra de las cosas que me he dado cuenta que realmente vale la pena hacer para mejorar nuestra experiencia y madurez en la sociedad. No soy un fotógrafo profesional; solo soy un entusiasta, del tipo nerd que encuentra alegría en las fotos analógicas, un alivio que cura (no solamente) las decepciones que he mencionado previamente.

La batalla

Digo “no solamente” porque hay más cosas en mi cabeza: también enfrento un notorio aburrimiento en mi proyecto actual, además de un persistente sentimiento de potencial subutilizado. Recuerdo proyectos donde realmente encontraba desafíos que me permitían sacar provecho completamente de mis destrezas; este caso es todo lo contrario.

También está esa inexorable “postura organizacional” de los trabajos actuales. Claro, tengo beneficios de trabajo en casa, un plan de medicina prepagada mejorado y esos pequeños detalles si voy a la oficina (no, gracias). Pero la rutina siempre es la misma: reuniones de requerimientos, evaluaciones de desempeño y ahora, por primera vez en mucho tiempo, alguien me dice: “No eres creativo”. ¡Disculpa! He propuesto mejoras y cambios más de una vez, solo para recibir respuestas del tipo “ya existe un procedimiento para eso” o, en el mejor de los casos, “no podemos hacer eso en este momento”. ¡Esto es software bancario!, no se puede ser creativo aquí; es un negocio repetitivo, aburrido y tedioso. No importa si es una aplicación móvil, ¡siguen siendo bancos!


Un pensamiento liberador

Hace algunos años hubiera podido verme muy afectado por una “evaluación” tan cuadriculada. Ahora me doy cuenta que, mientras me pagan mi salario, que sirve para pagar mi comida, mis rollos de película y mis cervezas (además de cubrir el préstamo de mi apartamento y otros pagos aburridos), ellos no conocen mi verdadero potencial. Ellos no han visto ese verdadero “temple” (“the right stuff” en inglés, sacado del libro del proyecto Mercury) que he demostrado tantas veces antes.

A estas alturas ya no me importa lo que piensen. He superado darle importancia a la escalera corporativa; de hecho, me hago a un lado de ella, así no es como se mide el éxito. Quédense con sus indicadores, su “cultura organizacional” y sus aburridas conclusiones. Seguiré trabajando en su proyecto (ni siquiera de ellos, de un cliente) y haré lo que se me pida, ni más ni menos. Conservaré mi salario e impulsaré mi creatividad en lugares que realmente lo merezcan.

  • Sé que no puedo precisamente rebelarme
    • (por ahora.)