El proceso de crear mi propio blog de fotografía ha sido bastante emocionante… y emocional. Claro está, han surgido ciertas tareas técnicas que no son las más profundas o excitantes, incluso para un desarrollador de software como yo. Pero pensar en el resultado final (¡NO como producto!) me mantiene interesado y afirma mis deseos de compartir mis pensamientos. Mi hobby en los últimos tres años ha logrado ir más allá de una aplicación común, o una página que solo alimenta un algoritmo o, en el peor de los casos, entrena un modelo de I.A. del cual aún no comprendemos sus límites.
En la fotografía análogica encontré una válvula de alivio para todo esto. Solía verme maravillado con la forma en que “mejoramos” y cambiamos la forma de interacción a través de la tecnología, pero en algún punto nos perdimos en el camino. Necesitamos recuperar la autenticidad (autenticidad, no puerilidad ni vulgaridad) que va más allá de la típica forma en estos días de cómo se publican nuestras ideas, imágenes y emociones en la cuadrícula de una plataforma social; una que solo quiere nuestra atención para vendernos productos (claro, algunas cosas son útiles) y no para compartir nuestras respetuosas y valiosas opiniones acerca del mundo en el que vivimos.
Sin filtros, imperturbable y sin optimizar
No estoy aquí para mostrar lo forzadamente profunda (LinkedIn), estilizadamente vacía (Instagram) (bueno… mi hobby inició allí), superficialmente divertida (TikTok) o continuamente enfurecida (X/Twitter) que es mi vida; ¡estoy aquí para compartir ideas y las peculiares fotos analógicas que las acompañan de forma gratuita! Sin píxeles de rastreo, ni generadores de contenido sobreelaborados, y sin profundas herramientas de analíticas que provean a equipos comerciales “muestras demográficas de consumidores que se ven impactados…” bla bla bla… (¡Simplemente no soporto a ese tipo de personas!).
¡No todo está perdido!
Bastantes iniciativas como librerías locales, artesanos del papel, fotógrafos análogos, la web independiente (¡este blog quiere ser parte de ello!) y muchas otras están buscando recordar los orígenes de la web. Principios que han existido mucho antes de la era digital: un libre intercambio de ideas y emociones (excluyendo ’terraplanistas’ o ‘sanación con cristales’, ¡POR FAVOR!) que ilustren nuestro verdadero potencial. Estos proyectos crean un lugar para crecer como sociedad; puede sonar muy idealista, pero nos ayuda a evolucionar como humanidad.
- ‘Todo comienza con una idea’
- (De mi primer post de IG, la chispa inicial de este proyecto)
